Mudanza de una casa unifamiliar en Vic: el garaje y el desván son la mitad del camión

Mudanza de una casa unifamiliar en Vic: el garaje y el desván son la mitad del camión

En una casa con garaje, jardín y bajo cubierta, el salón es la parte fácil. Lo que alarga la jornada está en los sitios que casi nadie enseña cuando llega la visita.

Esto es lo que se cuenta de verdad antes de dar fecha a unas mudances de cases en Sentfores, La Guixa o cualquier pueblo de la Plana.

Por qué una casa de Sentfores llena más camión del que parece

Quien vive en una casa calcula el volumen mirando el salón y los dormitorios, y ahí se queda corto casi siempre. Los metros cúbicos reales de una unifamiliar están repartidos por sitios que no se enseñan: el mobiliario de jardín, las bicicletas y la herramienta del garaje, el congelador arcón de la despensa, la barbacoa, las macetas grandes de la terraza. Nada de eso se ve desde el comedor y todo eso sube al camión. En Sentfores, en La Guixa o en las masías de las carreteras de Roda y de Olost esa parte pesa tanto como la vivienda.

A eso se le suma lo guardado bajo cubierta, que en una casa de años son cajas que nadie ha abierto desde el traslado anterior. Cuando se cuenta de verdad, una unifamiliar de la Plana ocupa el doble de lo que su propietario dice por teléfono. Por eso la valoración se hace a domicilio siempre que la casa tiene más de un nivel, o por videollamada recorriendo la vivienda entera con la cámara. De ese número salen las horas del día y el tamaño del vehículo, y de ahí sale el precio.

Qué suma al volumen el garaje, el desván y el cobertizo

El recorrido previo se hace planta por planta y sin saltarse nada. Se baja al garaje y se cuenta lo que hay en las paredes: estanterías, escalera de mano, cortacésped, ruedas de recambio. Se abre el bajo escalera, que casi siempre está lleno. Se sube al altillo o al desván y se mira si lo que hay va, se regala o se tira. Se sale al jardín por la caseta y el cobertizo. Y se pregunta por el trastero alquilado, porque muchas casas de la comarca tienen uno y nadie lo menciona hasta el día de la carga.

De ese recorrido salen tres datos y no más: cuántos operarios hacen falta, qué vehículo se manda y cuántas horas dura la jornada. Los tres se apuntan en la valoración y con ellos se cierra el importe por escrito. Cuando el recorrido se hace bien, la mañana del traslado no aparecen sorpresas de volumen y el camión no tiene que dar una segunda vuelta, que es lo que convierte un día en dos. En una masía con pajar y cobertizo, ese recorrido puede ser la mitad del trabajo de preparación.

La escalera interior y el mueble que no gira en el rellano

La vivienda de dos o tres niveles tiene su propio problema, y está dentro. La escalera interior es de paso justo, las esquinas cierran en ángulo y el descansillo no deja girar. Un armario de tres cuerpos, un sofá grande o una cama de matrimonio no bajan enteros por ahí. La respuesta empieza por el desmontaje: puertas fuera, baldas fuera, estructura desarmada y tornillería etiquetada. Con la pieza deshecha, la mayoría de los muebles pasan por donde no pasaban de una sola vez.

Cuando ni desmontado gira, se saca por fuera. El elevador de fachada se monta en el jardín o en la calle y la pieza baja por la ventana o desde el balcón, atada y protegida con manta y film. Eso se decide en la visita, junto con el resto de muebles grandes, porque el elevador se reserva y a veces lleva permiso de ocupación. Mientras tanto, la escalera va vestida: cartón en los peldaños, esquineras en las aristas y mantas en las jambas, que en una casa con peldaño de madera o barandilla fina se agradece.

Embalar el trastero y las herramientas antes que el salón

El orden que funciona en una casa entera es de fuera hacia dentro. Se empieza por lo que no se toca a diario: trastero, garaje, terraza, bodega, desván. Esas zonas se pueden cerrar una semana antes sin que nadie las eche de menos, y son las que más tiempo llevan. La cocina y los dormitorios se dejan para el final, porque la familia sigue viviendo ahí hasta la víspera. Si se hace al revés, se acaba desembalando cajas para poder cenar.

El material cambia según lo que se guarda. La herramienta y los tornillos van en cajas pequeñas, que pesan enseguida. Las bicicletas se protegen con film y burbuja en los platos y el manillar. La vajilla y el cristal llevan papel entre pieza y pieza. Los cuadros y los espejos, cartón por las dos caras y funda. Y todo se rotula por la estancia de destino, no por la de origen: si el escritorio del desván va al despacho de la casa nueva, la caja pone despacho. Es lo que decide dónde la deja el equipo al descargar.

Cuánto cuesta una mudanza local en la Plana de Vic y de qué depende

En un traslado que empieza y termina en la comarca, la referencia publicada por el sector va de 300 a 1.000 €. Es una horquilla de mercado, no una tarifa propia, y sirve para orientarse antes de medir nada. Una casa unifamiliar tiende a la parte alta de ese intervalo, y por razones que se ven al llegar: el volumen es grande, hay dos o tres niveles con escalera interior, el garaje y el desván suman su parte, y muchas veces el acceso final es un camino de tierra por el que no entra un camión grande.

Si la casa nueva cae fuera de la provincia, manda el tramo nacional, de 500 a 1.200 €, y si el destino queda fuera del país se parte de 2.000 €. Sobre cualquiera de los tres pesan los mismos factores: metros cúbicos reales, plantas, ascensor o elevador, por dónde entra el vehículo, permiso de calle, distancia, quién embala, el montaje y las piezas especiales como un piano o una caja fuerte. El importe definitivo sale de la visita y se cierra por escrito antes de empezar.

Descarga y montaje en La Guixa: primero los muebles, después las cajas

En la casa nueva se monta antes de repartir. Armarios, camas y estanterías se levantan y se atornillan mientras el camión sigue medio lleno, porque un dormitorio con la cama montada admite las cajas apiladas a un lado y uno sin montar no admite nada. Después entran las cajas, y cada una se deja en la habitación que lleva escrita. Si el acceso a la casa es un camino estrecho, el camión queda en la carretera y el último tramo se cubre con furgoneta, en varias vueltas.

Antes de marcharse se prueban las puertas de los armarios, los cajones y los somieres, que es cuando aparece la balda que quedó al revés. Y se retira el embalaje: cartón, film, burbuja y fundas, que en una casa completa son muchos metros y ocupan un garaje entero si se quedan. Si la entrega de llaves no cuadra con la salida, parte del mobiliario espera en guardamuebles con su listado bulto a bulto. Para poner fecha, el teléfono es el 629 501 941 o el correo info@mudanzas.org.es.

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