Cómo trasladar las plantas en una mudanza por la Plana de Vic sin perderlas por el camino

Cómo trasladar las plantas en una mudanza por la Plana de Vic sin perderlas por el camino

Las plantas son lo último que se carga y lo primero que sufre: viajan sueltas, se vuelcan y aterrizan en un balcón con otra orientación.

En una comarca de inviernos duros y niebla baja, además, importa mucho el mes en que te mudas. Esto es lo que hacemos para que un trasllat de plantes acabe bien en la casa nueva.

Cómo viajan las macetas en el camión de una mudanza

Las macetas no viajan sueltas por el suelo del camión. Se agrupan de pie dentro de cajas abiertas o de cubetas, apretadas entre ellas para que no vuelquen en la primera curva de la carretera de Manlleu. Van al final de la carga, cerca de la puerta, y nunca debajo de nada: ni una caja de libros ni una manta encima. La tierra conviene que esté ligeramente seca, porque una maceta recién regada pesa mucho más y suelta barro sobre todo lo demás.

Las plantas grandes se tratan como un mueble alto. El tronco se ata a un lateral del camión con cincha y una manta de por medio, la copa se recoge sin apretarla y la maceta se calza para que no baile. Y todo lo verde se carga lo último, que es lo mismo que decir que se descarga lo primero. Un ficus que entra el primero en la caja del camión sale el último y pasa allí toda la jornada; cargado al final, sale a los diez minutos de llegar.

Las heladas de la Plana y el traslado de plantas en invierno

En esta comarca el mes elegido cambia el plan. Los inviernos de la Plana son fríos, con heladas y con niebla que se queda baja días enteros, y una planta de interior o de balcón no aguanta horas dentro de la caja de un camión parado ni una noche en la acera esperando al día siguiente. En enero se descarga el mismo día, sin excepción, y las macetas entran en la casa antes que ninguna caja.

En agosto el problema es el contrario: una caja cerrada al sol se convierte en un horno en media hora, y lo que se quema no se recupera. La respuesta práctica es la misma en los dos casos y tiene tres partes: viaje corto y sin paradas, cabina del vehículo cuando son pocas macetas y caben con el conductor, y descarga inmediata al llegar. Como se trabaja los siete días de 8 a 20 h, en verano se puede escoger la primera hora de la mañana y ahorrarse las horas centrales.

Embalar las plantas de una terraza del Remei una semana antes

La preparación empieza una semana antes y no el día de la carga. Se poda lo que sobresale, que es lo que se engancha en el marco de la puerta y en el hueco de la escalera. Se riega dos días antes, nunca la misma mañana, para que la tierra vaya húmeda pero no encharcada. Y si la maceta de barro es grande y hay que bajarla a pulso, se cambia por una de plástico: pesa la mitad y no se raja contra un peldaño.

Después se agrupan por tamaño, que es lo que permite meterlas en cubeta sin que las pequeñas queden sepultadas. En una terraza de un bloque de El Remei o de Santa Anna, ese trabajo previo decide el rato que se tarda: las macetas bajan por ascensor si la cabina las admite, y por escalera si no, y bajar veinte tiestos sueltos por una escalera lleva más que bajar cuatro cubetas ordenadas. Se hace el mismo día del traslado, pero con las plantas ya listas desde días atrás.

Las macetas grandes, el elevador y el hueco de la escalera

Hay piezas que no bajan por dentro y se ven a la primera: un ficus de dos metros y medio, un olivo en maceta de barro, una jardinera ligera de obra en la barandilla del balcón. Ninguna gira en el rellano de una finca antigua ni entra en una cabina pensada para cajas. Esas salen por la fachada. El elevador se monta en la calle, la pieza se ata por la maceta y por el tronco, se protege con manta y film y baja de una vez.

Lo que importa es cuándo se decide, y se decide en la valoración, con los muebles grandes y no la mañana de la carga. El elevador se reserva, ocupa acera o calzada y muchas veces lleva permiso de ocupación de vía pública, que tramitamos nosotros y se pide con antelación. Contar un olivo el mismo día que llega el camión significa dejarlo en la terraza, así que en la visita se recorre también el balcón y la terraza, no solo el interior de la vivienda.

Mudanza de un jardín de Sentfores a un balcón del casco medieval

El contraste se repite mucho en esta ciudad. Una familia deja una casa con jardín en Sentfores o en La Guixa y se instala en un piso del núcleo antiguo, cerca del Carrer Ciutat o del Carrer Verdaguer, con un balcón de dos metros y otra orientación. Lo que llenaba un jardín no cabe en ese balcón, y forzarlo significa cargar plantas que acabarán en el contenedor en tres meses. La decisión se toma antes, con calma, y no el día en que el camión espera abajo.

El reparto suele salir en tres montones: la que viaja, porque cabe y aguanta la orientación nueva; la que se regala a un vecino o a alguien de la familia; y la que se queda plantada en el suelo del patio o del jardín, para quien entre después. Conviene cerrarlo antes de contar el volumen, porque veinte macetas grandes ocupan camión y se pagan como cualquier otro bulto. Con la lista hecha, la valoración es más ajustada y el precio también.

Colocar las macetas el mismo día, antes de que anochezca

Al llegar, lo verde sale del vehículo lo primero, antes que el mobiliario. Se lleva a su sitio definitivo esa misma tarde, no a un rincón del pasillo para repartirlo mañana. Regar se deja para cuando la planta lleva unas horas asentada, no en el momento de bajarla del camión. Y durante los primeros días conviene no moverla de posición: una planta que cambia de casa ya tiene bastante con el cambio de luz.

Antes de repartir, un minuto de comprobación ahorra bajas. La orientación del balcón nuevo casi nunca es la del anterior, y lo que en la terraza vieja estaba a media sombra puede quedar a pleno sol en la nueva. Se mira dónde da el sol por la mañana y dónde por la tarde y se coloca cada maceta en consecuencia. Si la entrada en la vivienda se retrasa unos días, lo demás puede esperar en guardamuebles, pero las plantas viajan contigo el mismo día.

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