
Estrenar piso tiene una parte que nadie cuenta: la promoción entrega llaves con normas, el ascensor está recién montado y el portal se raya con mirarlo. Aquí va cómo se prepara la entrada en una vivienda nueva del ensanche sin que el primer día acabe en discusión.
Quien busca una mudança a obra nova suele llegar con la fecha ya cerrada, y eso condiciona todo lo demás.
Medir el ascensor y el portal antes de firmar la mudanza a obra nueva
En un piso de estreno se mide el destino con cinta, y son cinco medidas. El ancho libre de la puerta del portal con la hoja abierta del todo. El fondo, el ancho y la altura útil de la cabina del ascensor. El hueco de la escalera, mirando hacia arriba desde la planta baja. Y el giro del rellano en la planta de llegada, que es donde se atasca lo que ya ha subido. Con esos números en la mano se sabe qué entra por dentro.
La sorpresa habitual es la cabina. Muchos ascensores nuevos están calculados para personas y admiten cajas sin problema, pero se quedan cortos ante un sofá de tres plazas, un somier de matrimonio o un armario alto de una pieza. Eso no es un defecto del edificio, es su medida, y se resuelve antes: o el mueble sube desmontado, o sube por el hueco de la escalera, o entra por la ventana con elevador de fachada. La decisión sale de esas cinco medidas y se toma en la valoración.
Lo que pide la promotora el día de la carga en una finca recién entregada
Una promoción recién entregada suele tener sus normas para los primeros meses, y conviene preguntarlas antes de dar fecha. Lo más frecuente son franjas horarias pactadas para usar el ascensor o el montacargas, la obligación de proteger el suelo y las paredes de las zonas comunes, y un aviso previo al administrador o a la persona que lleva el edificio. En algunas fincas hay además un orden entre vecinos, porque en una promoción entran varias familias la misma semana.
Todo eso cambia la hora a la que empieza el traslado, así que se pregunta en la valoración. Si el ascensor solo se puede usar de nueve a una, la carga en origen se adelanta para llegar dentro de esa franja; si la finca pide protección propia, se lleva material de sobra. Trabajar los siete días, de 8:00 a 20:00 h, ayuda justo aquí: una franja estrecha en destino se compensa escogiendo el día en que el origen está más despejado.
Proteger rellano y ascensor en un edificio nuevo de Santa Anna
La protección en destino se monta antes de subir el primer bulto. Mantas en las jambas del portal y de la puerta de la vivienda, cartón en el suelo de todo el recorrido, desde el portal hasta la entrada de la casa, esquineras en las aristas de las paredes y en el marco del ascensor, y funda en la cabina si la comunidad no tiene la suya puesta. En los bloques recientes del ensanche, con el suelo del portal sin una marca, ese material es lo que separa una mudanza tranquila de una reclamación.
El recorrido se protege entero y no a trozos, porque el golpe llega siempre en el metro que quedó sin cubrir. Al terminar se retira todo y el portal queda como estaba: sin cartón, sin cinta y sin restos de film. Ese paso es parte del trabajo y no se deja para el vecino. Si el edificio tiene montacargas propio, se usa ese y se libera el ascensor de personas, que en una semana de entregas es lo que más agradecen los demás pisos.
Qué mobiliario del piso antiguo cabe en un dormitorio de estreno
Antes de cargar conviene medir, y no por el armario: por la habitación. Los dormitorios y los pasillos de obra nueva suelen ser más ajustados que los de una finca antigua del centro, donde los techos son altos y las estancias, largas. Un armario de cuatro puertas que en el Carrer de Manlleu quedaba holgado puede dejar sin paso el dormitorio del piso nuevo, y una cama con cabecero ancho puede no permitir abrir la puerta del todo.
El método es sencillo: dibujar la planta de la vivienda nueva con las medidas reales y colocar encima el armario, la cama, el sofá y la mesa del comedor, cada uno con su medida apuntada. Con el plano delante se decide qué viaja, qué se vende o se regala y qué pasa una temporada por guardamuebles hasta que se sepa. Esa lista se hace antes de la valoración si se puede, porque lo que no viaja no ocupa camión y por tanto no se paga.
Qué pesa en el presupuesto cuando se cambia a un piso de estreno en Vic
Para una mudanza que no sale de Osona, el sector maneja una horquilla de 300 a 1.000 €. Es un dato de mercado y no una tarifa nuestra; el importe de un encargo concreto sale de la valoración. Si la vivienda de estreno queda en otra provincia, la referencia pasa al tramo nacional, de 500 a 1.200 €, y una salida internacional arranca en 2.000 €. Sirven para situarse mientras aún no hay nada medido.
En este caso lo que mueve el importe está casi todo en el origen. Salir de un tercero sin ascensor del núcleo antiguo pesa más que entrar en un destino con cabina practicable, y si hace falta elevador de fachada para bajar el armario, eso se cuenta aparte. Suman también la fecha de entrega de llaves, que suele ser inamovible, y si embala el equipo o embalas tú. Todo queda desglosado en un un presupuesto en firme por escrito que se firma antes de tocar la primera caja.
Montaje de armarios y cocina el mismo día de la entrega de llaves
La firma de una entrega de llaves cae en viernes con mucha frecuencia, y eso encaja mejor de lo que parece. Se firma por la mañana en la notaría o en la oficina de la promotora, se recogen las llaves, se carga al mediodía en la vivienda antigua y se descarga por la tarde en la nueva. La franja de 8:00 a 20:00 h de los siete días da margen suficiente para meter las tres cosas en el mismo día sin ir con prisa.
Por la tarde se montan armarios, camas y estanterías, y se colocan los electrodomésticos en su hueco de la cocina nueva. Antes de irse se prueban las puertas de armario, que en un montaje rápido son lo primero que queda descuadrado, y los cajones. Las cajas quedan repartidas por habitaciones, con el rótulo de destino a la vista, para abrirlas al ritmo que se pueda. Y si la entrega se retrasa, el mobiliario espera en guardamuebles con listado bulto a bulto.