
Un local de hostelería se traslada contrarreloj: hay una fecha de traspaso, un género que no espera y una calle que no siempre admite el camión. En el centro, además, la hora de carga la marcan el comercio y los días de mercado.
Así se prepara un trasllat de bars i restaurants para que la persiana vuelva a subir cuanto antes.
Traslado de la cámara frigorífica y la barra de un bar de Vic
Las piezas grandes de un local salen en un orden que se decide antes. La cámara frigorífica se vacía, se desconecta y se desmonta por paneles cuando es modular; si es de una pieza, se mide el hueco de la puerta antes de moverla un centímetro. La barra casi siempre está anclada al suelo y se desmonta por tramos. El botellero, las neveras bajo mostrador y la campana extractora salen por separado, cada uno con su desmontaje.
Todo lo que tiene chapa vista va envuelto en manta y film, que el acero inoxidable se raya con el canto de una puerta. Las piezas pesadas se mueven con carretilla y con más de dos personas: una cámara desmontada por paneles se lleva entre dos, y una barra entera, no. De ahí sale el tamaño del vehículo y el número de operarios de la jornada, que es lo primero que se apunta en la valoración de un local.
Vaciar la cocina de un restaurante entre el cierre y la apertura
La cocina se embala por bloques y no por orden de aparición. Un bloque de menaje y utensilios, otro de vajilla, otro de cristalería, otro de cámaras pequeñas y otro de equipos de cocción. Cada caja lleva escrito el bloque y la zona de destino en la cocina nueva, sea el pase, los fogones, el cuarto frío o el office, para que al descargar entre directamente donde va. El cristal y la loza llevan papel entre pieza y pieza, en cajas pequeñas que se puedan levantar.
El trabajo se hace en la franja de cierre, que en hostelería es cuando el local está vacío de verdad. Muchas veces es después del servicio de noche o a primera hora de la mañana, antes de que llegue el género. Se trabaja cualquier día de la semana, de 8:00 a 20:00 h, y el día se escoge por el calendario del negocio: lunes de cierre, la mañana siguiente a una jornada floja o el domingo, según cómo trabaje la casa.
Cargar junto a la Plaça Major en la semana del Mercat del Ram
El centro histórico tiene sus reglas y no se negocian el mismo día. Hay calles cerradas al tráfico alrededor de la plaza porticada, huecos horarios reservados para descargar y tramos por los que un camión grande no pasa. Y hay jornadas en las que el mercado ocupa el entorno de la plaza buena parte de la mañana; la semana del Mercat del Ram es el ejemplo más claro, con el centro cambiado de uso durante días.
Las salidas son tres y se eligen en la valoración. Empezar de madrugada o a primera hora, cuando la calle todavía está libre y el comercio no ha abierto. Pedir por anticipado la reserva del espacio y el permiso de ocupación, que se tramita con la fecha y la franja. O dejar el vehículo grande en una vía cercana con sitio y cubrir el último tramo con furgoneta, en transbordo, que es lo que resuelve las calles donde no entra el camión.
Mobiliario de terraza, mostrador y vajilla: cada bulto con su embalaje
Cada familia de bultos tiene su tratamiento. Las mesas y las sillas de terraza se apilan por tipo, se atan con cincha y se protegen las patas, que son lo que se dobla. El mostrador y las estanterías se desmontan por piezas, con la tornillería en su bolsa etiquetada. La vajilla y la cristalería van en cajas pequeñas, con papel entre plato y plato y las copas de pie hacia arriba. Los rótulos, las pizarras y los espejos se embalan aparte, con cartón por las dos caras.
Cuando hay traspaso de por medio, el inventario deja de ser una comodidad y pasa a ser la prueba de qué se lleva cada parte. Se lista bulto a bulto, con lo que contiene y a nombre de quién sale, y ese mismo listado sirve para el guardamuebles si el mobiliario tiene que esperar. Con el papel hecho, la entrega del local viejo se cierra sin discusión sobre si la cámara pequeña entraba o no en el trato.
Qué cuesta cambiar de local un negocio de hostelería en Vic
La cifra, sin rodeos: un cambio de local que no sale de la comarca entra en el intervalo de mercado de 300 a 1.000 €. Es un dato publicado por el sector, no una tarifa nuestra. Si el local nuevo abre en otra provincia, la referencia va de 500 a 1.200 €, y si el cambio sale del país se parte de 2.000 €. Con eso ya se puede hablar de orden de magnitud por teléfono, antes de que nadie mida nada.
En hostelería el importe lo mueven cosas muy concretas. El volumen de los equipos, que pesan y ocupan. Si hay instalación fija que desmontar, como una barra anclada o una campana. Por dónde entra el vehículo y a qué distancia queda de la puerta. El permiso de calle si se ocupa vía pública. Y la franja horaria elegida, porque trabajar de madrugada o en fin de semana no se organiza igual que un martes por la mañana. El importe se firma tras la visita.
Guardamuebles para el género y el mobiliario mientras se firma el traspaso
Entre la salida del local viejo y la entrada en el nuevo casi siempre hay días, y a veces semanas: una firma que se retrasa, una licencia que llega tarde o una obra en la cocina. El mobiliario, los equipos y el menaje pasan a guardamuebles con inventario de bultos y salen el día que se acuerde. Así el local viejo queda despejado en la fecha comprometida y el traspaso se cierra sin arrastrar cajas de un sitio a otro.
El tiempo de custodia se acuerda antes, porque de él dependen cómo se colocan los bultos y con cuánto aviso se prepara la salida. Y el listado es el mismo que se hizo al embalar, con lo que se puede sacar solo una parte, la cristalería para el montaje del comedor por ejemplo, y dejar el resto guardado unos días más. Para poner fecha o pedir la valoración, el teléfono es el 629 501 941 y el correo, info@mudanzas.org.es.